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jueves, 8 de diciembre de 2016

EL PROGRAMA DE MANO.



 
Seb.
Buenos días, Don Hilarión.

Hil.
Buenos los tenga usted, Don Sebastián. Siéntese. ¿Le apetece un chocolate caliente?, porque no están los tiempos climatológicos para zarzaparrillas u otros refrescos.

Seb.
¡Y que lo diga! ¡Hace un frío que pela! Fíjese que venía pensando: ¿no tendrá mi amigo Don Hilarión algún fármaco para que el cuerpo entre en calor? Lo mismo sale más barato que encender el brasero en casa, que puede atufarte si te descuidas.


Hil.
¡Vaya ocurrencia!, Don Sebastián.

Seb.
¡Hombre! Es una deducción lógica a partir de eso que se dice: “hay de too, como en botica!”

Hil.
No haga usted caso. También se dice que “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, y aquí lo único que adelantan, son los impuestos.

sábado, 3 de diciembre de 2016

HOMENAJE A CERVANTES EN LA ZARZUELA



Obras de V. Ullmann, J. Ibert, J. Massenet, L. Palomo, M. Ravel, R. Chapí, J. Guerrero, G. Gombau y A. Vives y J.M. Guervós. M. Cantarero. C. Faus. A. del Cerro. J. Martín-Royo. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director: Cristóbal Soler. Teatro de la Zarzuela, 1 de diciembre de 2016.


El Teatro de la Zarzuela, de Madrid se ha sumado a las celebraciones del 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes con un concierto de su orquesta titular, formado en la primera parte por  música francesa y española en la segunda. Intervinieron cuatro solistas vocales: Mariola Cantarero, soprano; Cristina Faus, mezzosoprano, Alejandro del Cerro, tenor y Joan Martín-Royo, barítono.

Tres fueron las piezas a cargo únicamente de la orquesta: Don Quixote tanzt fandango,  de Víctor Ullmann, obra más descriptiva de un paisaje y de un ambiente que de una danza; el vigoroso y prometedor scherzo de Chapí, Combate de Don Quijote con las ovejas, con aires marciales y muy descriptivos del episodio narrado, y el interesante y concentrado episodio sinfónico Don Quijote velando las armas de Gerardo Gombau.

jueves, 1 de diciembre de 2016

MARÍA RODRIGO: DESCUBIERTA Y RESCATADA.




Francisco Calés. Impresiones sinfónicas. María Rodrigo. La copla intrusa. Rimas infantiles. Becqueriana. R. Iniesta. A. del Cerro. Coro de voces blancas “María Rodrigo”. Orquesta del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Director: José Luis Temes. Auditorio Nacional de Música. Madrid, 28 de noviembre de 2016.


Hay ocasiones en las que, durante un concierto, nos llaman la atención detalles ajenos a la música. Me ocurrió en el que comento. Y lo que me sorprendió, gratamente, fue la presencia de mucha gente joven; gente joven en el escenario, en la Orquesta Sinfónica del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, gente muy joven en el Coro de Voces Blancas “María Rodrigo”, y, sobre todo, gente joven en el auditorio. Familiares y amigos de los intérpretes, sin duda, pero gente joven, en definitiva. Alguno de ellos quizá fuera la primera vez que asistiera a un acto de este tipo, quién sabe si habrá quedado “infectado” para el futuro.

Pero vayamos a la música: Creo no exagerar al decir que hemos asistido a una velada histórica porque las obras interpretadas eran, en la práctica, verdaderos estrenos, y, sobre todo, auténticos descubrimientos. Abrieron el programa las Impresiones sinfónicas de Francisco Calés Pina (1886-1957), página descriptiva, casi pictórica en algunos momentos; las imágenes de paisajes vienen a nuestro cerebro dibujadas por una música que, ojala, se instale en los atriles de nuestras orquestas. Una música que, de haber sido firmada por algún compositor nórdico, tendría en el mercado una docena de grabaciones discográficas.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

CONCIERTO CERVANTINO EN LA ZARZUELA.




Concierto en Homenaje a
MIGUEL DE CERVANTES
 Teatro de la Zarzuela, de Madrid
1 de diciembre de 2016.

Obras de Viktor Ullmann, Jacques Ibert, Jules Massenet, Lorenzo Palomo, Maurice Ravel, Ruperto Chapí, Jacinto Guerrero, y Amadeo Vives y José Guervós

 Intérpretes:
Mariola Cantarero, soprano. Cristina Faus, mezzosoprano. Alejandro del Cerro, tenor.
Joan Martín-Royo, barítono.
Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director: Cristóbal Soler


Para conmemorar el 400 aniversario de la muerte de Cervantes, el Teatro de la Zarzuela ha organizado un concierto extraordinario en el que se interpretarán obras de temática cervantina a cargo de cuatro solistas vocales: la soprano granadina Mariola Cantarero, la mezzo valenciana Cristina Faus, el tenor santanderino Alejandro del Cerro y el barítono barcelonés Joan Martin-Royo; serán acompañados por la Orquesta de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección de Cristóbal Soler.

Abre el programa la página orquestal Don Quixote tanzt fandango (Don Quijote baila fandango) del compositor polaco Viktor Ullmann (1898-1944). Originalmente escrita para piano, a principios de 1944, estando su autor preso en el campo de concentración de Terezín, fue orquestada, utilizando apuntes del propio Ulmann, por Berhard Wulff, cincuenta años después de la muerte de Ullmann.

En 1933, el director de cine Georg Wilhelm Pabst (1885-1967) realizó una película sobre el héroe cervantino. Para realizar la música correspondiente el productor estableció contacto con varios compositores: Darius Milhaud, Manuel de Falla, Marcel Delannoy, Jacques Ibert y Maurice Ravel. Sólo los dos últimos aceptaron el encargo y escribieron las canciones pedidas y fueron las de Ibert (1890-1962) las que se utilizaron, al parecer porque Feodor Chaliapin, el gran bajo ruso, intérprete de la película, no quiso cantar las de Ravel. Los títulos de estas Chansons de Don Quichote (Canciones de Don Quijote), con textos de Alexander Arnoux, excepto el de la segunda,  escrito por Pierre de Ronsard, son: Canción del Duque, Canción de despedida de Don Quijote, Canción de Dulcinea (podría calificarse como serenata), y Canción de la muerte de Don Quijote. Las interpretará Joan Martín-Royo.

jueves, 24 de noviembre de 2016

IPHIGENIA. EL BARROCO ESTILIZADO.




María Bayo y Auxiliadora Toledano (Foto: T. Zarzuela
Iphigenia en Tracia. Zarzuela en dos jornadas. Texto de Nicolás González Martínez. Música de José de Nebra. M. Bayo. A. Toledano. R. González. E. Escribá-Astaburuaga. L. Vinyes-Curtis. M. Pinto. Director de escena: Pablo Viar. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Director: Pablo Francesc Prat. Teatro de la Zarzuela, 23 de noviembre de 2016.


La apuesta por la zarzuela barroca de esta temporada  ha sido una de las grandes obras del patrimonio español. Desde 1747, en que se estrenó en el Teatro de la Cruz,  han pasado casi 270 años y la música de José de Nebra sigue sorprendiendo y gustando. Esa sensación me causó el aplauso final con que el público agradeció una representación que le interesó, aunque no estoy muy seguro de que, quienes no conocieran el argumento de antemano, entendieran la historia que se les contaba en la escena.

Aunque no sea aplicable a la parte musical, estilización es palabra que puede definir lo visto sobre la escena. Estilización de un libreto que ha perdido parte de su texto y que ha visto reducido sus personajes a sólo media docena; estilización en el minimalista planteamiento escénico; estilización en la exposición del drama. No obstante, la impresión es que la versión ofrecida funcionó y gustó a un público alejado (porque no se le ofrecen oportunidades) de las estéticas teatrales del barroco español.

Como en otras ocasiones, esta representación vuelve a poner sobre la mesa la polémica de cómo han de interpretarse las zarzuelas de esta época brillante de nuestra historia. ¿Medios modernos? ¿Rigor arqueológico, adecuación, cortes o recreación de los textos? ¿Escenografía actual o historicista? ¿Orquesta moderna o “de la época”? Estas discusiones  no suelen dar una respuesta satisfactoria a todo el mundo, con lo cual, quizá sea interesante subir un peldaño y ver el asunto con mayor amplitud de miras y menos radicalización.

No soy especialista en estas músicas (debería decir que no soy experto en nada) y sólo puedo dar mi opinión sobre lo que vi y escuché. Empecemos por la escena, firmada por el pintor Frederic Amat que planteó una escena estilizada; unas simples barras que descendían del techo en la primera jornada, y una pantalla sobre la que nacen, como pinceladas, sendos cuadros, en la segunda; una escenografía minimalista, escueta, que cada espectador interpretará a su criterio. La iluminación, firmada por Albert Faura, muy sencilla, resultó efectiva en la segunda jornada con esas franjas rojas que van ganando terreno a la inicial blancura de la pantalla posterior.